martes, 6 de noviembre de 2012
TIK TAK
Y así era cada día. La soledad de aquella celda cristalizada me daba
ansiedad, pero no tenía otra cosa que hacer que esperar a que mi muerte
llegase. Algunas veces ya la había creído notar, pero de pronto volvía a
revivir, y no me dejaban descansar. Había dos hombres en mi celda. El
primero era alto, muy delgado, pasaba por mi cada minuto y en cambio el
otro también alto pero más regordito, cada hora. Lo hacian para
controlar mis moviemientos. Tenía que dar 24 pasos al día, sin descanso,
720 al mes y 8760 al año, no podía dar más, pero tampoco menos. Era
una cruel manía del destino. ¿Porqué yo? ¿Porqué me metieron en esta
horrible carcel de cristal? Miraba el mundo, el exterior. Más allá de
este circulo, esta esperial de movimientos sin sentido llamado tiempo.
Tik, tak.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario