*Las historias que nos llevan al reproche.*
Me gustaría cerrar los ojos y que al abrirlos ya estuviera a tu lado, con la facilidad con la que pedimos un deseo a una estrella fugaz. Si, me gustaría que aquella promesa que me hice a mi misma de estar contigo hasta el final fuese verdad, me gustaría que nada se volviera gris. Supongo que, al final, siempre, algo falla
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